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Aunque se siente que ocurrió hace 1 año, la semana pasada el Presidente Trump tuvo un encontronazo con el Presidente Gustavo Petro de Colombia. La mayoría de los medios se enfocaron en el rechazo de Petro a las condiciones de vuelos de migrantes deportados y los aranceles amenazados por Trump, pasando por alto que la amenaza del presidente americano incluyó la línea “se imponen de pleno la sanciones financieras, bancarias y de tesorería bajo la IEEPA”.
El año pasado hice una serie de artículos advirtiendo de lo que vendría en una nueva presidencia de Trump, y aunque entre las muchas cosas que preví estuvo el uso antojadizo de los aranceles como mecanismo de presión, nunca en mil años hubiera pensado que este iría tan lejos como usar el mecanismo de sanciones financieras bajo la Ley de Poderes en Emergencia Económica, en esencia la lista OFAC, como parte de su juego.
OFAC significa “Oficina de Control de Activos Extranjeros” en inglés, nació en el año 1950 para bloquear los activos de China y Corea en territorio americano durante la Guerra de Corea. Desde entonces ha evolucionado bastante y permea todo el sistema financiero global, toda persona, entidad o país que se encuentra en la lista OFAC está virtualmente impedido de hacer negocios con cualquier banco que mantenga operaciones de manera directa o indirecta con el mercado financiero de los Estados Unidos, lo que en esencia implica la inmensa mayoría de los bancos del mundo.
Hasta ese fatídico día la lista OFAC estaba reservada para países como Corea del Norte e Irán o personajes como Saddam Hussein y Osama Bin Laden, en esencia, entes que razonablemente se entienden como activos participantes en actividades ilegales cuyo dinero es preferible mantener fuera del sistema financiero. Luego de la amenaza de Trump, aún sin concretarse, se ha abierto la posibilidad de que la lista va a ser usada con fines distintos a la prevención de lavado de activos.
Esto crea un problema grave. Los bancos de todo el mundo, incluyendo en República Dominicana, no pueden ignorar la lista OFAC ya que su acceso al mercado financiero de los Estados Unidos y al dólar americano depende de su cumplimiento, pero por otro lado quedan con la duda de si cerrar sus negocios a cualquier país o persona, incluyendo países y personas que sus naciones consideran aliadas, es una acción admisible no solo para los bancos sino para los gobiernos de los países donde operan.
Más aún, es imposible minimizar la gravedad de la amenaza que representa una lista OFAC cualquierizada y utilizada como mecanismo de castigo en las manos de un presidente mentalmete inestable. En el caso más extremo, si por una supuesta ofensa República Dominicana fuera sancionada de esta forma esto supondría el colapso total de nuestra economía en cuestión de horas, en el caso más leve si un aliado comercial importante como España es sujeto a ese trato nosotros caeríamos en la encrucijada de si cumplir con lo que siempre hemos cumplido y cortar relaciones con un país tan cercano a nosotros o jugarnos nuestros chances incumpliendo.
Suelo ofrecer propuestas, pero en un mundo donde la lista de OFAC es cualquier cosa realmente es cuesta arriba proponer soluciones. Lamentablemente, lo único que se me ocurre es ofrecer mis buenos deseos de que nuestro país pase debajo del radar de la Casa Blanca o que seriamente iniciemos la búsqueda por alternativas al dólar americano.
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